Restaurante Èter en Madrid

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Frente a su sector en Madrid
Servicios más frecuentes entre los 4645 negocios con datos de esta localidad.
Restaurante Èter tiene una valoración de 4.8 sobre 5 basadas en 684 opiniones según Google Business Profile.
Distribución de las 8 reseñas recopiladas
Opiniones de Restaurante Èter en Madrid
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En el barrio de Arganzuela, cada vez con una mayor oferta gastronómica y cultural, este restaurante es una opción que te lleva a la nueva cocina, donde la fusión de sabores y el viaje por distintos países es lo que mejor lo definiría. Probé el menú de otoño y me gustó mucho. Algunos me sorprendieron, como fue un plato que llevaba como base un ave que rara vez consumes. En otros, como la mezcla de castaña con trufa y queso te llevaban a otra dimensión. Los productos utilizados son de una gran calidad. Y la carta de vinos es muy buena. Dejarse recomendar por Mario es la mejor opción. Su conocimiento de las distintas opciones de vino es impresionante. Merece mucho la pena la experiencia de Éter.
De los mejores restaurantes gastronómicos de España. Sinceros, amables,afables, cocina super sabrosa y elegante, bodega impresionante y te aconsejan super bien, y precio acorde, que más quieres?
Hace ya meses que comí ahí por mi aniversario de bodas y no tengo otra palabra más que decir y es GRACIAS, fue una experiencia única e inigualable, el trato de los chicos hacia mí y mujer fue sublime, la carta de Sergio y su comida es increíble, la selección de vinos de Mario es sublime y el trato de gema fue espectacular, gracias chicos por haberme dado tal experiencia y ese trato tan bonito que damos los que somos de este ámbito de la gastronomía.
Gran descubrimiento, fusión, originalidad, modernidad... Dos hermanos que te traen a la mesa la mejor cocina del mundo y excelentes vinos con pasión y cariño. Gracias por hacer magia.
Ayer cenamos el menú Thalate, inspirado en el invierno y el mar, y solo podemos decir: enhorabuena por esa reciente estrella Michelin, absolutamente merecida. Tenemos cierta experiencia en restaurantes de menú degustación (no extensísima, pero sí suficiente para poder valorar con criterio) y la propuesta nos pareció muy sólida. El restaurante es pequeño y casi pasa desapercibido desde fuera, pero quizá ahí radica parte de su encanto: toda la magia sucede dentro. La ambientación es de 10. Música perfectamente seleccionada, envolvente, acompañando el ritmo del menú sin imponerse. La bodega es amplia y muy interesante. Nos perdimos un poco entre tantas opciones hasta que el sumiller nos rescató con una excelente recomendación: un vino ecológico que armonizó de forma impecable toda la cena. Gracias por esa elección. En cuanto a la cocina: cuidada, precisa, trabajada con mimo y, en algunos pases, casi artística. Especial mención a los callos, el rodaballo y la vieira, en ese orden. Pura apertura de papilas gustativas. Por poner un pequeño pero, los entrantes (a pesar de contar con un producto extraordinario) nos supieron a poco en intensidad, aunque igualmente nos arrancaron una sonrisa. Relación calidad-precio más que recomendable. En definitiva: gracias por la experiencia. Volveremos, sin duda.
Visitamos este restaurante con incluido en la guía Michelin, un espacio pequeño y acogedor, seis mesas, donde se nota el trabajo, la técnica y la intención de ofrecer una experiencia gastronómica cuidada y diferente. El servicio es amable y la propuesta tiene sentido, se percibe un esfuerzo genuino por crear una cocina con identidad. Dicho esto, hay algunos detalles que, en mi opinión, deberían revisarse para estar a la altura de la categoría. Para empezar, me resultó extraño el tiempo de espera inicial: te sirven una cerveza y ofrecen agua, pero pasan bastantes minutos antes de que llegue el primer pase. En ese intervalo, un pequeño aperitivo o que el primer bocado aparezca antes haría la experiencia más fluida y coherente. Otro momento peculiar fue uno de los pases en los que se presentó un trozo de queso relacionado con el plato. Me explicaron su historia, pero luego lo retiraron sin permitir probarlo. Me pareció una escena extraña, incluso incómoda, como si en casa un amigo te enseñara algo que luego no te deja degustar. Sorprendente, y sinceramente, difícil de entender. También destacaría un punto de confusión con el pan: no lo sirven desde el principio y, cuando aparece, viene acompañado de una mantequilla que no queda claro si es parte del menú o un simple acompañamiento. Tal vez sea una cuestión de comunicación o de tiempos, pero creo que ese matiz debería estar más claro para el comensal. Finalmente, respecto al precio, no puedo decir que sea desproporcionado —al fin y al cabo, la calidad se paga—, pero sí me sorprendió el incremento con el nuevo menú. Acudimos el primer día del cambio y, por lo que nos comentaron, el aumento ronda el 30%. Sin conocer el anterior, cuesta justificar a priori un salto tan grande, y creo que conviene mencionarlo. En conjunto, una cocina interesante y bien ejecutada, pero con ciertos detalles que deberían pulirse para que la experiencia sea tan impecable como se espera de un local con aspiraciones a Michelin.
Exquisito. Un menú honesto que cuenta una historia que pasa por la pasión por la gastronomía, los viajes y los recuerdos de la infancia de los hermanos Tofe. Esta carta se centra en los sabores de la montaña. Todo tiene sentido. Concepto y ejecución impecable de un genio como lo es Sergio. Cada pase sorprende y rompe los esquemas. El maridaje lo adapta Mario según los platos y los gustos del comensal. Cada vino seleccionado por él es un regalo para el paladar. Cada visita es toda una experiencia. Cada vez es mejor, aunque parezca imposible. Un ambiente inmejorable y un equipo fantástico. Gracias por la mejor cena del año. Deseando probar la nueva carta 🙌🏻
Un gran restaurante. Sus platos son exquisitos, muy bien presentados y con unos sabores maravillosos, una experiencia fantástica. La lubina me pareció increible y los platos de cordero aragonés. Nos pusieron un plato de anchoas marinadas, (un plato para la nueva temporada que comienza ahora a mediados de mayo), que eran exquisitas. El personal de sala son muy atentos y agradables, te dan todas las explicaciones sobre los ingredientes de cada plato y como está realizado, lo mismo con los vinos que sirven. La experiencia ha sido verdaderamente maravillosa, la estrella Michelin es muy merecida y seguramente con el paso del tiempo alcanzarán aún más estrellas. Cambian los menús en función de las estaciones del año para adaptarse a los productos de temporada, eso es un plus importante y nunca los repiten de un año para otro.
Preguntas frecuentes sobre Restaurante Èter
¿Dónde está Restaurante Èter?
Restaurante Èter está en C. del Granito, 20, Arganzuela, 28045 Madrid, Madrid.
¿Qué horario tiene Restaurante Èter?
El horario de Restaurante Èter es: Jueves: 13:45–17:00, 20:30–21:15. Viernes: 13:45–17:00, 20:30–21:15. Sábado: Cerrado. Domingo: Cerrado. Lunes: 13:45–17:00, 20:30–21:15. Martes: 13:45–17:00, 20:30–21:15. Miércoles: 13:45–17:00, 20:30–21:30.
¿Qué valoración tiene Restaurante Èter?
Restaurante Èter tiene una valoración de 4.8 sobre 5, basada en 684 opiniones.
¿Tiene página web Restaurante Èter?
Sí, puedes visitar la web de Restaurante Èter en http://www.eterrestaurant.com/.