Restaurante Alma en Barcelona
Restaurante Alma está situado en la conocida zona de la Dreta de l'Eixample, muy cerca de la calle Provença y la plaza de Tetuan, en Barcelona. Es un rincón perfecto para quienes buscan una experiencia gastronómica sin complicaciones, con un ambiente acogedor que se siente como en casa y al que se llega fácil desde cualquier punto del barrio.
Este restaurante ofrece un acceso pensado para todos, incluyendo asientos adaptados para sillas de ruedas y aseos preparados para facilitar la visita. El aparcamiento cercano también tiene plazas reservadas para quienes lo necesitan, lo que hace que ir sea cómodo y sin estrés. Abre hasta las 22:00 todos los días, ideal si sales tarde del trabajo o quieres quedar a cenar con tranquilidad, y también dispone de horarios por la mañana y mediodía para quienes prefieren un almuerzo o desayuno sin prisas.
Los vecinos y visitantes valoran mucho la limpieza del local, la rapidez en el servicio y el trato cercano del equipo. Los precios son justos para la calidad que ofrecen, y el ambiente invita a quedarse un rato más. Si estás por la Dreta de l'Eixample y quieres un sitio sencillo pero con encanto, este lugar merece la pena visitar y comprobarlo por ti mismo.
Dirección y datos de contacto de Restaurante Alma
Servicios de Restaurante Alma
Frente a su sector en Barcelona
Servicios más frecuentes entre los 3357 negocios con datos de esta localidad.
Restaurante Alma tiene una valoración de 4.2 sobre 5 basadas en 276 opiniones según Google Business Profile.
Distribución de las 8 reseñas recopiladas
Opiniones de Restaurante Alma en Barcelona
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La verdad que la comida es bastante cara para la calidad, el producto es bueno pero de sabor se queda muy muy plana, no me importa el precio de la comida mientras pague por lo bueno que sea, pero no vale la pena comer en este restaurante. No lo recomendaría. La atención es bastante buena y el ambiente también (solo por eso le doy un 3)
Ya solo el nombre inspira y estando el lugar enamora. Dentro de la voragine urbana existe un jardin oculto, una arboleda amplia con plantas y flores donde se respira paz tranquilidad fluyendo la elegancia por cada rincon del mismo. Lo primero para la espera de los comensales pedimos un vermut blanco y para comer un entrante que compartimos de ensaladas, para continuar con una corvina y otro pescado que no recuerdo cual por recordar una fantastica tarrina de peus de porc (burnisima) unos postres exquisitos. Todo estupendo . Tal vez un poco elevado su precio que imposibilita el ir habitualmente pero volvere.
Sentimientos encontrados con este restaurante. El local, sobre todo el pequeño jardín, es espectacular, propio del hotel de 5* en el que se ubica. El servicio es excelente y además flexible, con detalles como separar las raciones en platos individuales en caso de compartirlos. Sin embargo la comida se alejó mucho de la expectativa en un restaurante de esta categoría. Sabores que no hilaban bien, y texturas que no siempre eran demasiado agradables. El arroz estaba correcto, pero de nuevo lejos de la expectativa. No descarto que se tratase de un mal día o una mala selección de platos por mi parte, pero me pareció estar un poco por debajo de otras opciones en el mismo rango de precio y tipo de comida.
El trato es increíble, no existe ni otro restaurante donde te pueda sentir realmente a gusto, cómodo y mucha discreción. La comida es casi kilómetro 0. El personal te explica los detalles y la historia que hay atrás de los platos. Volvería cada día.
El verdadero protagonista es el producto, de una calidad excepcional. Interesante su propuesta de verduras, muchas de ellas de la huerta Navarra. El restaurante es muy tranquilo, con una decoración muy cuidada y elegante. Ofrece la posibilidad de comer en la terraza exterior, muy agradable y con una vegetación muy cuidada. El servicio es excelente, atento y muy profesional.
Hemos comido muy bien. Ambiente selecto. Los platos muy correctos, el suquet de rape un poco flojo de sabor. El único pero, ponerte en una mesa de dos estando el comedor bastante vacío, viniendo luego un matrimonio a los que les han acomodado en una mesa de cuatro.
Mi estancia en Hotel Alma Barcelona este fin de semana ha sido, sencillamente, una experiencia de esas que dejan huella. Desde el primer momento, el hotel transmite ese lujo discreto ,donde todo está pensado al detalle. Mención especial merece el personal, siempre cercano, profesional y atento.Esa hospitalidad elegante marca la diferencia y hace que todo fluya con naturalidad, desde la llegada hasta la salida. Si hay algo que realmente me sorprendió fueron sus habitaciones, especialmente la opción familiar. Amplias, silenciosas y perfectamente distribuidas, permiten compartir espacio sin perder intimidad. El diseño es contemporáneo pero cálido, con materiales nobles y una iluminación muy cuidada que invita al descanso. Más que una habitación de hotel, se siente como un refugio en medio de la ciudad. El otro gran protagonista es su restaurante, Jardín del Alma, un auténtico oasis en pleno Eixample. Rodeado de un jardín interior que transmite calma, el espacio invita a bajar el ritmo y disfrutar sin prisas. La propuesta gastronómica gira en torno al producto de temporada, trabajado con respeto y sin artificios, en una cocina que evoluciona con las estaciones y pone en valor la materia prima . Aquí es donde destaca especialmente el tratamiento del producto vegetal: verduras de gran calidad —muy en la línea del mejor producto navarro— que se presentan con precisión, sabor y protagonismo propio. Platos donde la sencillez está muy bien entendida y donde cada ingrediente tiene sentido, en una cocina con fuerte componente vegetal y estacional que cuida tanto el producto como la experiencia global . En conjunto, el Hotel Alma Barcelona consigue algo difícil: equilibrar diseño, calma, servicio y gastronomía en una experiencia coherente. Un lugar donde se duerme muy bien, se come mejor y donde el equipo humano termina de redondear una estancia realmente especial.
Cenar aquí fue un placer. El servicio es impecable, nos explicaron los platos, los quesos y hasta nos obsequiaron con un pequeño cheesecake para la cumpleañera. Combinan genial los ingredientes, si volvemos pediremos sin duda su sopa de ajo, los quesos, el cabrito, su coulant de chocolate y esa maravilla de torrija. Sin exagerar, una de las mejores que he probado.
Preguntas frecuentes sobre Restaurante Alma
¿Cuál es el teléfono de Restaurante Alma?
El teléfono de Restaurante Alma es +34932164478.
¿Dónde está Restaurante Alma?
Restaurante Alma está en C. de Mallorca, 271, Eixample, 08008 Barcelona, Barcelona.
¿Qué horario tiene Restaurante Alma?
El horario de Restaurante Alma es: Jueves: 7:00–11:00, 13:00–15:00, 20:00–22:00. Viernes: 7:00–11:00, 13:00–15:00, 20:00–22:00. Sábado: 7:00–11:00, 13:00–15:00, 20:00–22:00. Domingo: 7:00–11:00, 13:00–15:00, 20:00–22:00. Lunes: 7:00–11:00, 13:00–15:00, 20:00–22:00. Martes: 7:00–11:00, 13:00–15:00, 20:00–22:00. Miércoles: 7:00–11:00, 13:00–15:00, 20:00–22:00.
¿Qué valoración tiene Restaurante Alma?
Restaurante Alma tiene una valoración de 4.2 sobre 5, basada en 276 opiniones.
¿Tiene página web Restaurante Alma?
Sí, puedes visitar la web de Restaurante Alma en https://almahotels.com/barcelona/restaurante-alma-con-jardin/.

