Restaurante Cuina Mametora en Barcelona
En plena zona de Sants-Badal, muy cerca de la plaza de Sants y la calle Olzinelles, se encuentra Restaurante Cuina Mametora, un local donde se puede disfrutar de platos con sabor casero y una atención cercana. Este restaurante es todo un referente para los vecinos de la zona que buscan un sitio sin complicaciones para comer o cenar a buen ritmo.
La accesibilidad es uno de sus puntos fuertes: el local cuenta con acceso para sillas de ruedas, asientos adaptados y aparcamiento pensado para que nadie tenga que preocuparse por estas cosas. Abre todos los días, de lunes a domingo, desde las 12:00 hasta las 16:00 y vuelve a abrir por la tarde hasta las 23:00, perfecto si sales tarde del trabajo o quieres quedar a cenar sin prisas.
Quienes han pasado por este restaurante valoran mucho la limpieza del lugar, la rapidez en el servicio y el trato cercano del personal. También mencionan que la relación calidad-precio está bastante ajustada, lo que hace que merezca la pena repetir. Si andas por el barrio o cerca de la calle de la Creu Coberta, es un sitio que conviene tener en mente para esos momentos en que apetece algo bueno y sin complicaciones.
Dirección y datos de contacto de Restaurante Cuina Mametora
📍 Carrer de Violant d'Hongria Reina d'Aragó, 42, Sants-Montjuïc, 08028 Barcelona📞 +34931922539Servicios de Restaurante Cuina Mametora
Restaurante Cuina Mametora tiene una valoración de 4.7 sobre 5 basadas en 390 opiniones según Google Business Profile.
Opiniones de Restaurante Cuina Mametora en Barcelona
En laspizzerias.com no nos hacemos responsables de las opiniones sobre este centro por parte de los usuarios.
Se encuentra en una calle paralela a la avenida principal, y al menos en verano el sitio estaba muy tranquilo. El interior es muy acogedor, mobiliario simple pero moderno, bien cuidado y limpio, una parte de la cocina es abierta, de modo que puedes ver las elaboraciones. A pesar de que llegamos muy tarde para comer, nos atendieron muy amablemente, nos sugirieron platos de la carta, y decisiones muy acertadas: los platos muy sabrosos, mezcla de conceptos muy acertada, y buena cantidad de ingredientes (una sorpresa que el yakisoba tuviera una buena cantidad de marisco y no solo verdura). En cuanto al precio, no es barato, sobre todo de las sugerencias y los postres, del que a destacar con mayúsculas el bizcocho de yogur y frutos rojos: para aquellos no entusiastas del azúcar, es un bizcocho compacto, con sabor muy suave que deja todo su sabor a los frutos rojos, un acierto sin duda.
Ubicado en una discreta calle del barrio de Sants, donde uno no esperaría encontrar una joya gastronómica, se esconde un pequeño local que combina la frescura y el carácter de la cocina peruana con la delicadeza de la japonesa. A simple vista, el restaurante pasa desapercibido; su decoración es básica, casi espartana, y la atmósfera, aunque limpia, carece de calidez. Sin embargo, para quienes buscan experiencias culinarias auténticas, la primera impresión se convierte rápidamente en un juicio La carta y sus sabores: un acierto tras otro La experiencia comienza con un plato de pollo karaage. La fritura es impecable: crujiente por fuera y jugosa por dentro, con un sabor que sorprende por su equilibrio. El ceviche de corvina llega fresco, perfectamente marinado, con una acidez que despierta el paladar y resalta la calidad del pescado. Cada bocado es un recordatorio de la fusión magistral entre la tradición peruana y la técnica nipona. Como toque original, la croqueta de calabaza y queso azul se presenta como una combinación audaz que funciona sorprendentemente bien. La suavidad de la calabaza y el sabor pronunciado del queso azul se entrelazan en una experiencia que, aunque no esperada, es muy satisfactoria. Los postres son, sin embargo, una historia aparte. Para los amantes del té matcha, el menú ofrece una amplia selección que puede dividir opiniones. La tarta de queso con matcha resulta ser una decepción; la intensidad del matcha domina hasta el punto de opacar el resto de sabores, dejando una textura densa y pesada. En contraste, el pastel de matcha logra un balance más agradable: aunque potente en sabor, es jugoso y satisfactorio. Este modesto restaurante en Sants no es un lugar para quienes buscan lujos o servicio rápido. Es, sin embargo, una parada obligada para los apasionados de la buena comida dispuestos a esperar por una experiencia auténtica y bien lograda. La comida, con sus detalles y matices, demuestra que la verdadera calidad puede encontrarse en los lugares más inesperados. Con precios medios, es un destino que, pese a sus carencias en ambiente y ritmo, recompensa al comensal con platos que hablan por sí solos.
Hemos comido hoy, me ha sorprendido muchísimo, un restaurante que puede pasar desapercibido, pero la calidad de su comida suple cualquier otra cosa y repetiré seguro, comida muy muy rica, super bien presentada, y buena cantidad, el servicio super atento, te recomiendo reservar, y tambien que vayas un día que no tengas prisa, pero has de ir por que no te arrepentirás
Tomamos un ceviche (me gustó mucho el boniato que iba en él), y luego un curry tonkatsu y cerdo rebozado. Para beber un agua y un pisco sour. Nos trajeron de aperitivo una ensaladilla de remolacha en una cuchara. Todo muy bueno y por 65€.
Me recomendaron este restaurante y no pudo ser mejor. Se nota que utilizan ingredientes de calidad. Todos los platos estaban riquísimos y disfrutamos mucho de la cena. A destacar el servicio y la atención del camarero, preguntando si nos había gustado cada plato y cerciorándose de que estábamos a gusto.
Encantado cada vez que voy. La cocina sobresale por el respeto a los ingredientes y el uso de productos auténticos de su país de origen, como el pepino japonés o el shiso (por nombrar algunos de los que he encontrado), preparados con gran acierto. El servicio es cordial y cercano, y el ambiente íntimo hace que se disfrute aún más. Lo he visitado ya en varias ocasiones y estoy deseando volver.
He vuelto dos veces en este restaurante de fusión peruano-japonés en el transcurso de dos semanas, ya que la primera vez me dejó con ganas de probar otros platos. En general, fue una experiencia excelente: ambiente tranquilo, la atención del propietario y la cocina de la chef me dejaron sin palabras. Probé tanto platos de pescado como de carne y quedé fascinada; sabores delicados, productos frescos y de calidad. Lo recomiendo mucho.
Un auténtico espectáculo, le doy un 10/10! Al principio nos daba un poco de cosa entrar porque no había nadie en el local, pero cuánto me alegro de haberlo hecho. Tienen un menú del día por 16,50€ que es una maravilla. Nada más llegar nos trajeron una sopa de miso de cortesía, ¡un detallazo! Luego, de tapas pedimos una ensalada de boniato espectacular y unos calçots en tempura brutales. De plato principal un arroz con panceta buenísimo, con la carne súper tierna. Todo acompañado de una clara muy buena. De postre tomamos pastel de matcha y rematamos con un cortado por solo 1,50€. Es un sitio súper recomendable que merece que vaya mucha más gente. ¡Volveremos sin duda!
Preguntas frecuentes sobre Restaurante Cuina Mametora
¿Cuál es el teléfono de Restaurante Cuina Mametora?
El teléfono de Restaurante Cuina Mametora es +34931922539.
¿Dónde está Restaurante Cuina Mametora?
Restaurante Cuina Mametora está en Carrer de Violant d'Hongria Reina d'Aragó, 42, Sants-Montjuïc, 08028 Barcelona, Barcelona.
¿Qué horario tiene Restaurante Cuina Mametora?
El horario de Restaurante Cuina Mametora es: Lunes: 12:00–16:00, 19:00–23:00. Martes: 12:00–16:00, 19:00–23:00. Miércoles: 12:00–16:00, 19:00–23:00. Jueves: 12:00–16:00, 19:00–23:00. Viernes: 12:00–16:00, 19:00–23:00. Sábado: 12:00–16:00, 19:00–23:00. Domingo: 12:00–16:00, 19:00–23:00.
¿Qué valoración tiene Restaurante Cuina Mametora?
Restaurante Cuina Mametora tiene una valoración de 4.7 sobre 5, basada en 390 opiniones.