Restaurante Restaurant La Font del Gat en Barcelona
En pleno corazón del barrio del Poble-sec, muy cerca de la calle Blai, está el Restaurant La Font del Gat, un lugar que los vecinos conocen bien para disfrutar sin complicaciones de buena comida en un ambiente relajado. No es un sitio cualquiera, sino un restaurante con ese toque cercano que te hace sentir como en casa, ideal para quedar a comer o cenar tras un paseo por Montjuïc.
El local está pensado para que nadie se quede fuera: el acceso para sillas de ruedas es cómodo y el aparcamiento adaptado facilita la llegada sin estrés, algo que en esta zona de Barcelona se agradece. También cuentan con aseos adaptados, un detalle que no siempre se encuentra. Abren hasta tarde, perfecto para quienes terminan el día a destiempo y buscan un sitio cómodo para sentarse y disfrutar de la carta sin prisas.
Quienes han pasado por aquí suelen valorar mucho la limpieza del espacio, la rapidez con la que atienden y una relación calidad-precio bastante equilibrada, además de la atención cercana que ofrece el personal. Es de esos sitios que, cuando te lo recomiendan, sabes que merece la pena tenerlo en cuenta para la próxima salida cerca de la plaza del Sortidor o la avenida Paral·lel.
Dirección y datos de contacto de Restaurant La Font del Gat
📍 Passeig de Santa Madrona, 28, Sants-Montjuïc, 08038 BarcelonaServicios de Restaurant La Font del Gat
Restaurant La Font del Gat tiene una valoración de 3.5 sobre 5 basadas en 751 opiniones según Google Business Profile.
Opiniones de Restaurant La Font del Gat en Barcelona
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Lugar muy lindo pero carísimo y la comida deja mucho que desear. Si haces el pedido entre varios te traen un solo plato para compartir con poca carne y poco todoo! Tenes que repartirte entre varios lo poco que ponen en el plato.. te quedas con hambre siendo que pagas 32 euros por persona! Son amables pero igual da rabia. No vale la pena.
El lugar es muy bonito y agradable, ideal para ir con amigos o en pareja. Sin embargo, el servicio puede mejorar bastante. Pedimos pollo y, aunque por fuera parecía cocido, por dentro estaba crudo. Nos dimos cuenta después de haber comido una buena parte y se lo comentamos al camarero, quien se lo llevó a la parrilla para terminarlo, pero no hubo ni una disculpa ni ningún tipo de gesto por parte del restaurante. Lo más grave es que uno de nuestros amigos, que no sabía lo que había pasado, pidió el mismo plato después y también se lo sirvieron crudo. Esto es un error muy serio y peligroso para la salud. Nos sorprendió mucho la falta de atención ante algo así, especialmente en un sitio tan concurrido. Da la sensación de que, al ser un lugar de moda con mucho volumen, no se preocupan por cuidar el servicio ni los detalles. Una pena, porque el espacio tiene encanto, pero el trato y la falta de responsabilidad en cocina dejan mucho que desear.
Situado en la montaña de Montjuic , ofrece comida catalana con grandes terrazas , siendo lugares ideal para grupos que estando en Barcelona, les guste un entorno festivo para desconectar. Entrada por el parque próximo con acceso incluso con ascensor, que ofrece una experiencia única
Fuimos a celebrar un cumpleaños, y reservamos una mesa para 15. Cuando llegamos tuvimos que esperarnos un rato para que nos la mesa y nos pudiéramos sentar. El menú de grupos lo encontramos un poco desorganizado, ya que no nos sirvieron ni fríos ni calientes hasta pasadas casi dos horas. Nos dijeron que nos servirían ellos a pesar de haber barra libre de gazpacho y ensalada. Los camareros tampoco sabían muy bien lo que entraba en el menú pactado, y si no fuera porque estuvimos encima reclamándoles, no nos hubieran servido ni la mitad de lo contratado. También pedimos las dos tartas. La carta de bebidas extensa y buena, y el servicio, a pesar de estar muy desbordados, siempre mantuvieron una sonrisa y todos en intención de ayudar y de hacer de aquello una velada amable. Volveré, pero para una ocasión en Petit comité, tranquila, y más para disfrutar de una copa de vino y la terraza. Nos gustó mucho el entorno.
Una experiencia agridulce. Fuimos a celebrar el cumpleaños de una amiga, éramos 33 personas, primero vinieron los calçots frios, habían dos mini fuets para 4 personas, un trozo de pan pequeño por persona, una ensalada precaria, luego vino lo peor, una plata de carne para 11 personas, la carne era ridículamente poca, nos quedamos dos grupos sin comer carne, tuvimos que reclamar al encargado que nos trató casi de locos por quejarnos, porque según él eran 350 gramos de carne por persona, era imposible, nos trajeron dos plantas más de carne, que obviamente nos cobraron aparte, con un trozo de carne que venía literalmente frío, no sé si se habrá quedado de otra bandeja o no se de dónde lo rescataron, obviamente la bandeja tardó una media hora en venir, que casi ya no teníamos hambre, ya habíamos leído reviews de qué era poca la comida para grupos, pero pensamos que no sería tanto, pues lo fue, una pena porque el sitio es precioso, el encargado podría haber sido un poco más empático con el grupo, pero bueno, quería tener la razón de algo que a vista de 33 personas, no era así. No volveremos lógicamente. Para la bebida tienes que hacer cola, porque los camareros solo se dedican a dejarte la comida en la mesa y recoger. Tienes que pillar ticket y luego recoger bebida, que al final se vuelve un rollo. Adjunto foto de la segunda plata que nos trajeron
Comida fría, poca cantidad y muy cara. Es una trampa para turistas claramente. En mi vida había comido unos calçots tan pequeños. Además, el menú de 32 euros con opción vegetariana es una risa: de segundo me dieron 1 esparrago, medio tomate, media patata, medio champiñon y un trozo invisible de calabacín (adjunto foto). Me sentí estafada. En calçotadas populares por 15/16 euros te entra una hamburguesa vegana (y postre incluido)!
Fuimos solo a hacer el vermut y a pasar un rato agradable. El sitio es precioso, en pleno Montjuïc, con una terraza amplia y mucho encanto. Había música en directo, lo que le daba un ambiente muy especial, perfecto para disfrutar sin prisas. Lo unico es que en invierno no da mucho el sol. Pedimos bebidas, chips (escasas para el precio) y croquetas de pollo, que estaban deliciosas, muy sabrosas y bien hechas. Eso sí, el funcionamiento es tipo autoservicio: haces cola, pides y pagas, y luego solo te llevan a la mesa los platos calientes; el resto lo recoges tú. Buen plan para un vermut tranquilo, con buen ambiente y en un entorno muy agradable. Recomendable para ir con amigos y disfrutar del momento.
Reservé en La Font del Gat con un mes y medio de antelación y la experiencia fue decepcionante de principio a fin. Para empezar, hacer la reserva ya fue complicado. Prácticamente nunca hay disponibilidad y la única hora que conseguimos fue a las 15:00, que parecía la única opción posible después de insistir bastante. Todo esto para llegar allí y descubrir que la mayoría de mesas, diría que el 80%, eran personas que no tenían reserva. Mientras tanto, a nosotros, que llevábamos mes y medio esperando nuestra mesa, nos sentaron al lado de los fogones, con todo el humo directo hacia nosotros. Íbamos seis personas y fue muy incómodo desde el primer momento. Sobre la comida, sinceramente de las peores calçotadas que he tenido. Nos pusieron 12 calçots contados por persona, ultra finos. Muchos se rompían al pelarlos. Solo dos cuencos de salsa para toda la mesa, habiendo pagado 32€ por persona. La ensalada que sacaron era directamente incomible. Coliflor con tomate, con una pinta bastante mala. De hecho nadie en la mesa se la comió. El pan también ridículo. Solo dos platos de pan con UN tomate para 6 personas. La carne llegó al mismo tiempo que los calçots, así que cuando terminamos los calçots la carne ya estaba completamente fría. Además, la cantidad era absurda. Nos trajeron una sola bandeja de carne para seis personas! Con una cantidad muy escasa y ni siquiera una patata por persona, literalmente media patata cada uno. Cuando le dijimos al camarero lo escasa que era la carne, nos dijo que eso era así porque la carne solo estaba para complementar los calçots. Algo bastante irrisorio teniendo en cuenta cómo eran los calçots que nos habían servido (adjunto foto de mi plato de un trozo de carne, un trozo de pollo y media patata). Además, los postres y las bebidas van aparte. El vino era de muy mala calidad, sinceramente imbebible. Es una pena porque el sitio es precioso, en medio de Montjuïc, pero da la sensación de que se aprovechan completamente de la ubicación. Para rematar la experiencia, varias personas de la mesa tuvimos indigestión por la noche. Solo hay un baño de mujeres para un aforo de unas 250 personas, con colas larguísimas. El sistema para pedir y que te traigan la comida es bastante incómodo. Y lo más surrealista es que esta mañana recibimos un email diciendo que no acudimos a la reserva y que nos cobrarán 60 euros en la tarjeta que te obligan a dejar al reservar. Después de todo lo que vivimos ayer, esto ya nos parece directamente un abuso.
Preguntas frecuentes sobre Restaurant La Font del Gat
¿Dónde está Restaurant La Font del Gat?
Restaurant La Font del Gat está en Passeig de Santa Madrona, 28, Sants-Montjuïc, 08038 Barcelona, Barcelona.
¿Qué valoración tiene Restaurant La Font del Gat?
Restaurant La Font del Gat tiene una valoración de 3.5 sobre 5, basada en 751 opiniones.