Restaurante de cocina catalana Can Boneta | Balmes en Barcelona
Can Boneta | Balmes se encuentra en plena calle Balmes, en el barrio de l'Antiga Esquerra de l'Eixample, una zona que mezcla la calma con la vida de barrio barcelonés. Este restaurante ofrece una propuesta de cocina catalana auténtica, perfecta para quienes quieren probar recetas clásicas con un toque actual, a dos pasos de lugares como la Plaça de Francesc Macià o la Travessera de Gràcia. No es un sitio cualquiera, sino un rincón donde la tradición se saborea sin complicaciones.
El local tiene acceso cómodo para todos, con asientos adaptados para sillas de ruedas y aparcamiento cercano pensado para facilitar la visita a quien lo necesite. Abre todos los días de la semana, desde lunes hasta domingo, con horario de 13:00 a 16:00 y vuelve a abrir de 20:00 a 23:00, ideal si sales tarde del trabajo o prefieres una comida tranquila entre semana. La atención y el ambiente hacen que la experiencia sea cómoda y agradable sin complicaciones.
Los vecinos y visitantes valoran mucho la limpieza del local, la rapidez en el servicio y una relación calidad-precio muy equilibrada, junto a un trato cercano que hace que te sientas como en casa. Con más de 1900 opiniones, está claro que gusta y que merece la pena reservar para descubrir lo que ofrece. Para quienes viven o pasean por el Eixample, es un plan para repetir cuando apetezca una buena comida catalana sin líos.
Dirección y datos de contacto de Can Boneta | Balmes
📍 Carrer de Balmes, 139, Eixample, 08008 Barcelona📞 +34932183193Servicios de Can Boneta | Balmes
Can Boneta | Balmes tiene una valoración de 4.5 sobre 5 basadas en 1933 opiniones según Google Business Profile.
Opiniones de Can Boneta | Balmes en Barcelona
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Buen restaurante en Barcelona. Tiene un buen menú de mediodía. Hace falta reservar porque se llena rápido (el local es pequeño).
“No hay que juzgar a un libro por su portada” Sin duda, es un lugar para saborear un trocito de Barcelona. El sitio es pequeño pero acogedor, con un diseño interior que evoca una casa de campo: cestas, elementos de madera y una atmósfera cálida. Su propuesta gastronómica me dejó con ganas de probarlo todo, así que, movida por la curiosidad, pedí: ✨Croqueta de pato trufado ✨Raviolis de gamba roja con setas confitadas, pistacho rallado y vinagreta de piñones ✨Civet de ciervo a baja temperatura con castaña, trufa y daditos de boniato ✨Suprema de rodaballo en salsa de cava y azafrán, con yemas de espárragos Los sabores, aunque buenos, no alcanzaron la intensidad que se leía en la carta. No he podido sentir ese sabor de los piñones, o la castaña y la trufa en el ciervo y las yemitas de espárrago estaban un poco ausentes en el rodaballo. La calidad es notable, pero mi paladar, algo exigente, esperaba esa seducción que entró por los ojos. El local es pequeño y "casero", así que conviene reservar con antelación. Eso sí, el ruido se acumula y terminas hablando fuerte. El servicio, el día que fui, fue rápido (algo que agradezco), pero en cierto momento sentí cierta prisa por liberar la mesa. Pequeños detalles que, sumados, me hicieron sentir algo apresurada. Quizá fue el día, quizá no era mi momento... Pero todos merecemos una segunda oportunidad. Tal vez en otra visita me sorprenda.
Comida buena, pero tampoco fue una explosión de sabores, que es lo que me esperaba. Quizás fui con las expectativas muy altas. Cantidades suficientes. Una cosa muy curiosa fue que sin estar el restaurante lleno de consumidores que bebiesen vino, nos dijeron que no disponían de 3 copas para servir vino blanco. Que sirva de consejo para el lugar y compren más cristalería, se quedaron sin vender una botella por este hecho.
Comida de primera y atención excelente. El chico que nos atendió fue súper amable, y todo lo que nos recomendó un 10. La croqueta de carne estaba buenísima, el canelón de pato delicioso, con la masa al dente, perfecta, y una salsa de champiñones espectacular. El cordero, también, delicioso. Un lugar para volver sin dudas. 👏
Muy buen servicio en un restaurante especializado en comida tradicional, para picar tomamos el sandwich de trufa que, para mi gusto estaba un poco soso, pero el pulpo fue espectacular. El canelón estaba muy rico y el fricandó se deshacía en la boca. Muy recomendable.
Comida deliciosa y a buen precio, sobre todo teniendo en cuenta la ubicación del restaurante. Las cantidades eran pequeñas por cada plato, pero con todo el menú te sacias. Por lo que hace al espacio, era un poco pequeño para la cantidad de mesas que había, ya que nosotros estábamos ubicados en un lugar que el paso de los camareros llegaba a molestar un poco.
Otro restaurante que tenía marcado desde hace tiempo en mi lista de “quiero ir” de Google Maps. Lo había intentado varias veces, pero es prácticamente imposible conseguir mesa sin reserva previa. El local es un semisótano: un espacio alargado, casi como un pasillo, con mesas a ambos lados y la cocina abierta al fondo. Mesas de mármol blanco con patas de acero negro, paredes blancas decoradas principalmente con utensilios de esparto que aportan un aire rústico y honesto. La iluminación, de estilo industrial, cumple bien su función sobre cada mesa, aunque al salir te das cuenta de que durante la comida no entraba absolutamente nada de luz natural. Optamos por el menú de grupo de 30 €, que incluye varios primeros para compartir, un segundo a elegir y postre, con bebida y café incluidos. Había leído que las raciones no eran especialmente generosas, pero en nuestro caso salimos más que satisfechos. Primeros para compartir El menú arrancaba con una propuesta variada y bien pensada: – Tártar de berenjena asada con romesco verde de avellanas y almendras y sardina ahumada gratinada – Pulpo salteado con panceta curada, pimentón de la Vera, parmentier de patata y aceite de oliva – Croqueta de txuletón braseado – Bikini trufado con queso de leche cruda – Pan de coca con tomate Aquí destacaría claramente las croquetas de txuletón, sabrosas y bien ejecutadas, y el pulpo con panceta sobre parmentier, uno de los platos más redondos del menú. El bikini trufado estaba correcto, aunque la trufa empezaba ya a dejar huella de cara a lo que vendría después. Segundos De segundo elegimos pollo a la catalana y canelón de rabo de buey con bechamel trufada. El pollo fue, sin duda, lo que menos me gustó del conjunto. No estaba mal, pero resultó lo más plano y previsible del menú. El canelón, en cambio, estaba bien de sabor y textura, aunque personalmente me saturó el exceso de trufa, algo que ya venía arrastrando desde los entrantes. Postres De postre probamos el pastel de queso al horno con mermelada de frutos rojos y el helado de aceite de oliva sobre mar de chocolate y barquillos de nuez. El pastel de queso es correcto, pero los he probado claramente mejores y muy cerca de aquí. El helado de aceite estaba bien, aunque más que un “mar” era un pequeño charco de chocolate. En el precio entraron también agua, dos copas de vino blanco, café e infusión. Conclusión: por 60 € en total, me pareció una experiencia muy correcta, incluso económica para la zona y para comer cocina catalana bien ejecutada. Ahora bien, si estás dispuesto a gastar 20 € más por persona, en los alrededores encontrarás restaurantes con propuestas algo más creativas y, en mi opinión, más disfrutonas.
Elegimos platos de la carta, aunque la opción del menú creo que sería mejor idea ya que realmente gastamos entre 40-50€ por persona. Los platos son un poco escasos aunque estan muy ricos. De entrantes pedimos un par de croquetas de cada tipo, para mi gusto las mejores las de chuleton aunque todas estaban buenas. Junto con las croquetas, pulpo en parmentier de patata y raviolis de gambas, también buenos platos pero a mi parecer un poco exagerado el precio para la cantidad que viene. De principales pedimos 5 platos distintos que enumeraré empezando por el que más me gustó y terminando por el que menos gracia me hizo. Mi top 1 es el civet de ciervo a baja temperatura, estaba espectacular, en su punto de cocción y con una mezcla de sabores muy bien lograda. En segundo lugar situaré al fricandó de llata de ternera, que estaba en su punto. En tercer lugar situaré al canelón de confit de pato, muy bueno aunque un poco desequilibrada la cantidad de pasta frente al resto de ingredientes para mi gusto. En cuarto lugar pondré al confit de pato, bueno pero sin destacar nada y por último al costillar de cerdo. De postre probamos el recomendado helado de aceite de oliva, con una mezcla novedosa dulce/salado y la torrija de Santa Teresa. Están bien si te has quedado con hambre aunque creo que los platos salados son el fuerte del restaurante. Acompañamos este menú con vino y el postre con cava. Los camareros fueron siempre muy amables. La comida estaba muy buena, pero diría que los precios un poco altos. Lo recomiendo para ocasiones semi especiales, ya que el menú es de muy buena calidad, aunque la decoración del local es mas bien casual, de barrio con algún toque moderno. Si fuera un poco mas barato sin duda repetiría.
Preguntas frecuentes sobre Can Boneta | Balmes
¿Cuál es el teléfono de Can Boneta | Balmes?
El teléfono de Can Boneta | Balmes es +34932183193.
¿Dónde está Can Boneta | Balmes?
Can Boneta | Balmes está en Carrer de Balmes, 139, Eixample, 08008 Barcelona, Barcelona.
¿Qué horario tiene Can Boneta | Balmes?
El horario de Can Boneta | Balmes es: Lunes: 13:00–16:00, 20:00–23:00. Martes: 13:00–16:00, 20:00–23:00. Miércoles: 13:00–16:00, 20:00–23:00. Jueves: 13:00–16:00, 20:00–23:00. Viernes: 13:00–16:00, 20:00–23:00. Sábado: 13:00–16:00, 20:00–23:00. Domingo: 13:00–16:00, 20:00–23:00.
¿Qué valoración tiene Can Boneta | Balmes?
Can Boneta | Balmes tiene una valoración de 4.5 sobre 5, basada en 1933 opiniones.
¿Tiene página web Can Boneta | Balmes?
Sí, puedes visitar la web de Can Boneta | Balmes en http://www.canboneta.com/.