Dirección y datos de contacto de Bar Lanchas
Servicios de Bar Lanchas
Frente a su sector en Madrid
Servicios más frecuentes entre los 4790 negocios con datos de esta localidad.
Bar Lanchas tiene una valoración de 4.4 sobre 5 basadas en 264 opiniones según Google Business Profile.
Distribución de las 8 reseñas recopiladas
Opiniones de Bar Lanchas en Madrid
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El típico bareto de barrio con olor a fritanga que se impregna en la ropa y dura horas, y con olor a ajo. Servicio sobre saturado y a mi me da igual que tuvieran mucha gente, que pongan a más si no dan abasto. Día de fútbol y ya se para el mundo. No volveré ni aunque me paguen, hombre ya
Bar de barrio gestionado por un matrimonio, excelentes los embutidos de Salamanca, la ensaladilla, callos, oreja, carne con patatas y croquetas caseras deliciosas entre otras raciones. Muy limpio y servicio profesional. Se notan los años de trabajo de este matrimonio.
Hay lugares en esta ciudad que resisten. Resisten la especulación inmobiliaria, resisten la moda de los cócteles de colores imposibles, resisten la invasión de las hamburgueserías de autor con taburetes incómodos y facturas descaradas. El Bar Lanchas es uno de esos lugares. Y yo, que llevo más de treinta años resistiendo también —contra la modernidad, contra la tibieza doctrinal y contra los que ponen el café en vaso de cristal— me siento en él como en casa. Más de treinta años lleva este establecimiento al servicio del barrio de La Elipa, ese rincón de Madrid que los del centro ni saben que existe y que, precisamente por eso, ha conservado el alma que los del centro perdieron hace tiempo. La especialidad en productos típicos de Salamanca me produjo desde el primer momento una emoción casi litúrgica, porque Salamanca es tierra de teólogos, de doctores y de charcutería excelsa, tres cosas que van de la mano más de lo que la gente cree. Entré un martes por la mañana, a esa hora bendita en que los bares de barrio huelen a café recién hecho y a tortilla que empieza a cuajar. La barra estaba limpia —detalle que no es menor, pues he visto barras en esta ciudad que parecen haber sobrevivido a un bombardeo— y el ambiente tenía esa temperatura humana que solo dan los años y la clientela fiel. Fue entonces cuando me atendió una moza. Debo detenerme aquí, porque la justicia narrativa lo exige.Es es de esas personas que hacen que uno reconsidere su postura respecto al mundo contemporáneo, al menos durante el tiempo que dura el desayuno. Atenta sin ser servil, amable sin ser empalagosa, eficiente con esa naturalidad de quien ha hecho las cosas bien tantas veces que ya no necesita pensarlas. Me atendió con una sonrisa franca —no de esas sonrisas de protocolo hotelero que parecen dibujadas por un diseñador gráfico— y trajo el café con una prontitud que habría hecho enrojecer de envidia a más de un monaguillo mío. Una moza, en suma, que honra el oficio y que debería ser estudiada como modelo en las escuelas de hostelería, si es que en las escuelas de hostelería todavía se enseña algo útil. El Bar Lanchas participa en la ruta gastronómica del barrio con jamón serrano y boletus , combinación que a cualquier castellano de pro le hace elevar los ojos al cielo en acción de gracias. El jamón, cortado con el respeto que merece, era de esos que no necesitan presentación ni guarnición ni explicación: se bastan solos, como los grandes santos. Los boletus tenían ese punto terroso y aromático que me transportó, no sé por qué asociación de ideas, a los montes de Castilla en otoño, que es cuando Dios parece estar de especialmente buen humor. Un clásico bar de barrio es exactamente lo que es el Lanchas, y lo digo como el mayor de los elogios. En estos tiempos en que todo se reinventa, se rebrandea y se sube a Instagram antes de que enfríe, un bar que sabe lo que es y no pretende ser otra cosa constituye casi un acto de resistencia espiritual. Yo lo equiparo, salvando todas las distancias que haya que salvar, a una parroquia bien llevada: sin experimentos litúrgicos, sin guitarras eléctricas en la misa, sin cambiar lo que funciona porque a alguien se le ha ocurrido una idea nueva. Concluyo con el corazón en paz, que no es estado en que me encuentre con frecuencia tras una reseña. El Bar Lanchas merece la fidelidad de su barrio y la visita de quien, viniendo de fuera, quiera saber cómo es Madrid cuando nadie lo está fotografiando. Vayan, pidan, y si tienen la fortuna de que les atienda Patricia, déjense cuidar sin remilgos. Que Dios la conserve muchos años detrás de esa barra.
Es uno de los lugares más acogedores y familiares que frecuento. Le tenemos mucho aprecio al lugar con mi pareja, te dan buenas tapas para comenzar y luego pedimos el plato fuerte.
Fui a tomar un buen café en este lugar, el servicio fue rápido.
Todo muy rico, sobre todo la tortilla, y el trato muy agradabe. Una estupenda elección
Bar de toda la vida de barrio donde seguimos yendo los antiguos alumnos del colegio de al lado todas la Navidades a recordar viejos tiempos. Atienden bien, muy amables y nos tratan bien.
Recomendable. Bar familiar madrileño de toda la vida. Buen trato, buenas raciones en tamaño, sabor y precio. Con aperitivo y por no tener café bombón tuvieron el detalle de sacar unas almendras fritas exquisitas y ofrecernos chupito.
Preguntas frecuentes sobre Bar Lanchas
¿Cuál es el teléfono de Bar Lanchas?
El teléfono de Bar Lanchas es +34913564646.
¿Dónde está Bar Lanchas?
Bar Lanchas está en C. y Tr.ª del Poeta Blas de Otero, 1, Cdad. Lineal, 28017 Madrid, Madrid.
¿Qué horario tiene Bar Lanchas?
El horario de Bar Lanchas es: Viernes: 8:00–23:30. Sábado: 9:00–23:30. Domingo: Cerrado. Lunes: 8:00–23:30. Martes: 8:00–23:30. Miércoles: 8:00–23:30. Jueves: 8:00–23:30.
¿Qué valoración tiene Bar Lanchas?
Bar Lanchas tiene una valoración de 4.4 sobre 5, basada en 264 opiniones.

